sábado, 6 de octubre de 2012

EL ESPÍRITU EMPRENDEDOR DINAMIZA LA ECONOMÍA DE UN PAÍS

En nuestra sociedad existe infinidad de definiciones de qué es y cuál es el papel que debe jugar un emprendedor. Me atrevería a decir que prácticamente cada persona posee su opinión sobre el tema. Pero en lo que todos parecen coincidir es en que un emprendedor es una persona decidida, en alerta permanente para descubrir las oportunidades existentes en un mercado (que normalmente suele conocer bastante bien) y que actúa rápida y eficientemente para aprovecharlas. Concretando, como define el profesor Pedro Nueno, “emprendedor es el que crea empresas, el verdadero empresario, con frecuencia el patrón, el propietario”. 

Estas personas, con un bagaje de conocimientos específicos y con unas grandes dosis de ilusión, crean productos y servicios (o mejoran los existentes), fundan sus propias compañías y generan cantidad de puestos de trabajo.  Están convencidas de lo que hacen y dónde quieren llegar, aunque normalmente (al menos en España), deben luchar contra viento y marea para lograr que sus objetivos lleguen a buen puerto; sobre todo cuando surgen problemas financieros agravados por la incomprensión del mercado.
 
Lo sé bien, porque me considero una emprendedora.  Conozco a fondo lo que es recorrer –con sus correspondientes altibajos– todas las etapas que jalonan un proyecto nacido con casi todas las expectativas en contra y pese a ello, sacarlo adelante. Prueba de ello es la creación de la cadena de franquicias Vitalia Centros de Día, proyecto original e innovador basado en el “Método Hoff‐man”, iniciativa en la que después, y apoyada por un excelente y cohesionado equipo de gestión, aposté todo a una carta, aplicando todo mi saber hacer y efectuando una formidable inversión en horas de trabajo.

Si se tiene un proyecto y se apuesta por él, el reconocimiento llega, tarde o temprano. Mi sueño de mejorar la calidad de vida de nuestros mayores a través de una asistencia desde los Centros de Día, recibió en octubre de 2010 el apoyo de la Universidad de Harvard cuando Vitaliafue reconocida como Método de Caso de Éxito. En esta línea, en abril de este año, Ifemay el diario Expansiónnos concedieron el Premio Pyme 2010 al Mejor Emprendedor.  

Los emprendedores somos gente muy inquieta que, por estar constantemente estudiando e investigando, creemos tan firmemente en nuestros objetivos, sean los que sean, que luchamos con todos los medios a nuestro alcance para sacarlos adelante. Pero no por mera tozudez, sino por convencimiento. Recordemos que, aunque cueste creerlo y siga repitiéndose obsesivamente la desfasada frase unamuniana “que inventen ellos”, en España existen multitud de emprendedores, inventores e innovadores. Sin embargo es un capital humano que se desperdicia alegremente.

Si buena parte de ellos no han logrado aflorar se debe fundamentalmente a que, o no han sabido cómo hacerlo,  porque han carecido de un apoyo orientador, que es vital, o porque no se han atrevido. Muchas veces es su propio ámbito familiar el que hace lo posible por disuadirlos con cosas como “no te muevas de donde estás. Tu idea de un negocio puede ser muy buena, pero si tienes un trabajo, un sueldo, para qué te vas a arriesgar. 

Mira como está el mercado”. O también (pasa muchísimo), hay quienes han intentado emprender algo, pero ha funcionado el espionaje empresarial, otros les han robado su idea y la han desarrollada ventajosamente.
 
Un emprendedor también puede adelantarse demasiado al mercado o simplemente fracasa por motivos mayormente financieros. En este caso alguien cogerá y desarrollará con éxito el proyecto aparentemente fracasado, mientras que el mercado aplicará al emprendedor la penalización del fracaso. En España no somos ni positivos ni constructivos: si una persona ha fracasado en un objetivo ya está condenada, pasa a ser un iluso que quiso ir más allá que los demás.

En el mundo anglosajón, en cambio, la mentalidad es otra. Si fracasas en un proyecto, lo cierras y aprovechas los activos rentables para utilizarlos en otras actividades y ¡hala! a empezar de nuevo. El fracaso no supone estigma, incluso hay muchas entidades financieras que estiman que un fracaso en un primer proyecto es un excelente aval a la hora de emprender.

Partiendo de ahí y basada en mi propia experiencia –lógicamente sin ánimo de dictar cátedra– creo que podría esbozar algunas características que, desde mi punto de vista, caracterizan a un emprendedor:

  • Como persona siempre dispuesta a aprender, posee una gran capacidad de observación y análisis del medio que le interesa. Pero sobre todo innova. Sabe que su trabajo no termina cuando alcanza una meta innovadora, porque será a partir de ahí cuando deberá asumir el rol de empresario. Cuando ve que su proyecto funciona y es demandado por el mercado inicia esa etapa empresarial en la que deberá abrirse camino, situarse, imponerse y mantenerse en vanguardia, sin cesar de innovar. Una etapa que conocí muy bien cuando hace algunos años me propuse implantar el Método Hoffman en el mercado español… por el momento. Mi trayectoria como emprendedora la podría resumir de la siguiente manera: si Vitalia Centros de Díaha sido mi vehículo para hacerme un lugar en el mercado, el Método Hoffman es el motor.
  • El emprendedor, además, debe de ser generoso con sus conocimientos porque sabe que el éxito de su empresa depende en gran medida de la creatividad de las personas que trabajan con él y del desarrollo interno de ideas. Sabe que gracias a estos factores obtendrá ventajas competitivas, pero también sabe que debe administrar con realismo los recursos que posee.
  • El emprendedor desempeña un gran rol social, ya que la gente le ve como un modelo, como un ejemplo a seguir, algo que –la verdad sea dicha– no deja de ser reconfortante. Sobre todo cuando se trata de gente cuya timidez le ha frenado a la hora de intentar abrirse paso entre la maraña de condicionantes que, casual o intencionadamente, surgen siempre para intentar frenar estas iniciativas.
    He dado muchas conferencias a emprendedores y una de las cosas más bonitas que me han dicho es: “Te has convertido en el motor para que nosotros nos atreva‐ mos a hacer cosas que hasta ahora nunca nos habíamos atrevido”. Así es que yo me pregunto y os dejo la siguiente reflexión: si yo lo he conseguido, ¿por qué no lo podéis conseguir vosotros?

1 comentarios:

Inversiones en Uruguay dijo...

Totalmente de acuerdo por que despierta el espiritu de inversion y vision a la nacion para generar empleo y capital

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