sábado, 18 de agosto de 2012

Autoevaluación del Emprendedor II

Emprender un proyecto o negocio es algo muy parecido a una competencia deportiva, donde hay que salir a ganar, a dar lo mejor y jugarse por entero.

Hay determinados puntos que tienen primordial importancia y que colaboran en el éxito que tanto anhelamos; ellos son, entre otros:

  • Tener auto-confianza.
  • Ser persistente.
  • Determinarse metas y objetivos claros y posibles de realizar.
  • Saber buscar las oportunidades.
  • Ser creativo y tomar siempre la iniciativa.
  • Tener presente los riesgos.
  • Ser fiel a los compromisos contraídos.
  • Planificar todo y hacer un seguimiento de lo que se va logrando.
  • Exigir calidad y eficiencia.
  • Ganar la voluntad de los otros para lograr el fin perseguido.

Pero siempre hay que tener en cuenta que serán más posibles de manejar estas características si el negocio que pretendemos realizar es de nuestro agrado.

EL PERFIL DEL EMPRENDEDOR






Tener auto-confianza: 
Es sumamente necesario que usted se encuentre convencido de lo que está por realizar, así tendrá la capacidad y la seguridad que necesitará para llevarlo adelante.
Hay que ser realista, proponerse lo que no puede hacer es inútil. Pero recuerde también que tener autoconfianza no significa ser un súper hombre.

Ser persistente:
Tenga siempre presente que: “la gota orada la piedra”, por lo que no hay que desanimarse. La convicción es lo que da fuerza y vitalidad.

Determinar metas y objetivos claros y posibles de realizar:
Todo lo que se proponga debe ser a corto plazo, siempre con una visión a largo plazo. Estos objetivos deben estar orientados hacia resultados específicos, ser realizables y alcanzables, aceptables por todas las áreas de la empresa, claros y fáciles de comprender, flexibles, consistentes entre sí, capaces de crear un verdadero desafío, susceptibles de ser controlados. “En definitiva, establecidos de forma tal que fijen un resultado clave, pues el logro del objetivo debe justificar el tiempo y los recursos que habrán de invertirse”.

Un objetivo vago y poco concreto proporciona una base muy débil para trabajar en su consecución

Saber buscar las oportunidades:
Tenga como lema: Debe haber oportunidades donde los otros encuentran dificultades, ¡USELO!

Ser creativos y tomar siempre la iniciativa:
No espere que las circunstancias lo presionen, actúe siempre antes, y siempre trate de expandir su negocio hacia nuevos productos o servicios.

Tener presentes los riesgos:
No debe ser incauto, estudie todo con un espíritu crítico, siendo lo más objetivo posible.
Calcule los peligros y todas sus alternativas.

Ser fiel a los compromisos contraídos:
Si es necesario haga sacrificios personales para poder cumplir con sus compromisos, trate de satisfacer a sus clientes, valore el prestigio a largo plazo por encima de las ganancias acorto plazo.

Planificar todo y hacer un seguimiento de lo que se ha logrado:
Haga un detalle de las tareas a realizar, asignándoles un grado relativo de importancia.
Ponga su atención en aquello que implica un riesgo para el desarrollo de la empresa. Separe las tareas importantes de las que son urgentes, determine un tiempo acorde para cada una de ellas, controle los desvíos y corríjalos.

Exigir calidad y eficiencia:
Trate siempre de hacer las cosas lo mejor posible, de la manera más rápida y a menor costo.

Trate de superar las pautas que usted mismo se ha fijado y verifique todos y cada uno de los trabajos.

Ganar la voluntad de los otros para lograr el fin perseguido:



Exprese su idea de una manera clara, por más simple que le parezca a usted, ella debe poder ser interpretada debidamente por todos. Sume, haga que los demás sean partícipes, no descalifique las iniciativas que le acerquen, estúdielas y vea su posibilidad de concreción en forma conjunta. Trabaje en equipo, plantee temas de discusión a la mesa de trabajo.
Cuantos más criterios e ideas se aporten, mejor será el resultado.

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